

Ayer a la tarde Luisina y Alejo hicieron un picnic mientras jugaban a ser los protagonistas de las Crónicas de Narnia. Estaban preparando un extraño menú de piedras asadas que no pude probar porque estaba un poco duro.
Lo cierto es que estos narnianos de ley también se llevaron al picnic unos cuentos para no aburrirse en caso de no tener alguna batalla importante por algunas horas.
Luisina tiene un don especial para entretener a Alejo. Le canta, le inventa mundos nuevos y maravillosos a través de historias y relatos. Lo cuida mucho, incluso cuando se van a dormir a casa de los abuelos es la que decodifica todo lo que Ale necesita. Es como si desplegara con él ese sentido femenino maternante.
Me encanta verlos jugar, acompañarse y disfrutar de estar juntos. Deseo que siempre los una este lazo especial que tienen.
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